Algo me despertó. Miré de lado a lado. Por lo que parecía, seguía siendo de noche. Alice estaba al lado de mi cama, con cara de preocupación.
-¿Qué pasa? -Le pregunté.
-Tengo miedo... -Me dijo nerviosa.
-¿De qué?
-De la película. De todas aquellas cosas. -Alice me miraba, como suplicando.
-Oh, Alice. Eso son bobadas. No existen. -Le dije.- Sueña con One Direction y no pienses en eso.
-¡Es que no puedo! -Me dijo ella.
-Bueno, bueno. No chilles, que despertarás a Marta. Y esta, a estas horas, da miedo. Anda, vete a la cama.
Alice soltó una leve risita y fue de vuelta a su cama. Yo la miraba atentamente. Dio un par de vueltas y cerraba y abría los ojos todo el rato. Pero tampoco tardó mucho en volver a dormirse. Suspiré y cerré los ojos.
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Aquella mañana me levanté sonriendo. Vaya, había dormido genial. Y esta noche party. ¿Qué me pondré? Ey, ey, ey. Espera. "¿Qué me pondré?" ¿Desde cuando pienso yo en eso? Ya me lo ha pegado Marta. Ains, madre. Esto me pasa por pasar tiempo con ella. Ay, que lloro. Vale, ya está. Me reí de mis pensamientos. Fui al armario y me puse esto: http://www.polyvore.com/loveyoutothemoonandback/set?id=95639264. Alice seguía durmiendo. Bueno, mejor no la despierto. Pobre, ayer pasó mala noche... Suspiré y salí de la habitación. En el pasillo estaba Inés, vestida así: http://www.polyvore.com/black/set?id=96646652.
-Huola. -Dije.- ¿Qué tal?
-¡NO PUEDO ESTAR MEJOR! -Gritó.- ¡HE CONOCIDO A MIS NENES!
-¿Todavía sigues con eso?
-Debo ser la chica más feliz en todo el planeta. -Dijo ya más calmada.
-O la que más suerte tiene. Teniendo una amiga tan genial como yo... -Bromeé y reí.
-No, dios. Esa eres tú.
-¿Yo? ¿La chica con más suerte? No. Yo no soy rubia y tengo un cuerpazo como el de Marta. Ni unos ojos como los tuyos... -Suspiré y miré al suelo.
-Pues eso díselo a Hazza. A él le gustas así.
-¿Harry? ¿Gustarle? ¡Y dale! ¡No le gusto!
-¿Como que no? Está claro que sí. La forma en que te mira...
-Pero si le conozco de hace dos días...
-¿Y? Se ve que le pareces mona y simpática. Lo único que te digo es que dejes de ser tan borde con él... Con lo cuqui que es. -Dijo ella mordiéndose el labio inferior.
-Ya, ya... Bueno... Pues intentaré ser menos borde... Si puedo, claro.
-¡Claro que puedes! -Me dijo ella. Se abalanzó sobre mí y me dio un corto abrazo, sonriendo.
Marta salió de la habitación vestida así: http://www.polyvore.com/blue/set?id=95623878. No soltaba el móvil ni muerta. Estaba escribiendo, como siempre. Ella era incapaz de dejar el WhatsApp, pero desde que tiene el número de Zayn... Es mil veces peor. Me acerqué a ella y le quité el móvil. Me miró mal y dio pequeños saltitos intentando cogerlo.
-¡Dámelo! -Su móvil sonó de nuevo.- ¡Es Zayn! ¡Es Zayn!
-No puedes despegarte del móvil. -Dijo Inés.
-¡ES QUE ES ZAYN MALIK! ¡EL CHICO CON EL QUE TANTO HE SOÑADO! ¡TENGO SU WHATSAPP, TENGO QUE DISFRUTARLO!
-Uis... Como ha sonado eso...
-¡Dios! ¡Cállate y dame el móvil! -Se lo di poniendo los ojos en blanco.- Gracias. -Suspiró.
Bajamos las escaleras y fuimos a la cocina. Pasamos por el salón, donde estaba Tom leyendo el periódico. Nos sonrió y nos saludó moviendo la mano. Sonreímos y pasamos a la cocina. Cogí el zumo y lo eché en un baso. Me hice dos tostadas y me senté en la mesa. Inés y yo desayunábamos mientras Marta nos contaba parte de su conversación con Zayn. ¿Tanto habían hablado? Esta era capaz de haberse pasado toda la noche hablando con él.
-Bueno, ¡calla ya! -Dijo Inés riendo.- Y desayuna.
-Vale, mamá. -Dijo Marta en tono burlón.
-¡Ah! -Dije. -Se me olvidaba. Esta noche los chicos hacen una fiesta. Harry ha dicho que vayamos.
Marta e Inés se miraron y rieron.
-Dos cosas. -Dijo Inés.- ¿Desde cuando les llamas 'los chicos'? y... ¡Eso no se pregunta! ¡Iremos sí o sí!
-¡Oh! ¡Y veré a Zayn! -Marta se abanicó con sus manos.- Que me da... -Dijo riendo.
-Exagerada. -Reí. -¿Para que ver a Zayn si te pasas el día hablando con él?
-No es lo mismo. -Dijo ñoñamente.- Tú no lo entiendes, no eres Directioner...
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¡Party, people! Subí las escaleras y fui a mi habitación. Iba saltando hasta el armario. Alice estaba leyendo un libro. Lo dejó encima de su cama y me miró extrañada.
-¿Qué te ha pasado? ¡Estás muy contenta! -Dijo riéndose de mis estúpidos saltos.
-¡Nos vamos de fiesta! -Sonreí.
-¿Yo también? -Abrió mucho los ojos y la boca, sin dejar atrás su sonrisa.
-¿Tú? -Reí.- No; tú te duermes, que eres muy pequeñaja.
-¡Es injusto! -Se dejó caer en su cama bocabajo.
-No, no lo es. Ya crecerás. -Le dije.- Tienes ocho años, Alice...
-¡Pues por eso mismo! ¿Por qué no puedo ir de fiesta con ocho años?
-Porque tú no aguantas despierta hasta las tres de la mañana. -Reí.
-¿Quién dice que no?
-¡Yo! Si es meterte en la cama y quedarte frita...
-¡Que malas sois! -Me dijo.- Pues cuando yo tenga vuestra edad, vosotras seréis viejas.
-Ey, no te pases. -Le dije riendo.- ¡Solo tendremos veintiocho años!
-Pero tendréis que trabajar y no tendréis tiempo para nada! -Me dijo cruzando los brazos.
-Yo no trabajaré. -Dijo Marta pasando por nuestra habitación, de camino a la suya.- Mi marido tendrá mucho money.
-Esta es tonta... Bueno, ¿quieres fiesta? Mañana hacemos una de pijamas, ¿vale? Pero más te vale quedarte despierta hasta tarde, ¿Eh? -Sonreí.
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! -Me abrazó.- ¡Eres la mejor!
-Sí, me lo suelen decir. -Suspiré y la acaricié el pelo.
-Por cierto, ¿con veintiocho años te casarás? -Me preguntó.
-Nah, no creo.
-¿Y cuando te cases será con Harry?
-¿Perdona? -Puse cara de póker y reí. Negué con la cabeza. -Que pesaditos estáis todos... ¿Me ayudas a prepararme para la fiesta?
-¡Claro! -Dijo soltando una leve risa.
En ese mismo momento me sonó el móvil. Era Harry. Le indiqué a Alice que se esperase y lo cogí.
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