-¿Eh? ¿Dormir? -Pregunté.
-¡Claro, encantadas! -Dijo Marta.
-Harry... No las hagas nada, ¿eh? -Dijo Niall con una sonrisa.
-¡Vosotros tambien os quedais! -Dijo Ines. -Porfi...
-Venga, va. -Zayn sonrió.
Subimos las escaleras y Harry nos dijo donde íbamos a dormir aquella noche. Llegamos a la habitación de invitados.
-Aquí dormiran... Inés y Niall.
-Jajajaja, espera, ¿qué? ¿En serio? ¿Yo? ¿Dormir con Niall?
Inés dio un pequeño salto, se abalanzó sobre Niall y le abrazó. Niall paso sus manos alrededor de ella, mirándonos a los demás con cara de 'quitádmela de encima'. La otra no le soltaba.
-Esto empieza a ser un pelín... Incómodo... -Dijo él.
-No, para nada... Oh, mierda, perdona. -Inés se separó.- Jeje, lo siento.
-Nada, tranquila. Solo que casi me ahogas y me empezó a faltar el aire; ya sabes, nada grave.
Reímos e Inés jugó con un mechón de su pelo, acabando por ponerlo detrás de su oreja. Harry abrió la puerta de su habitación y cogió mi brazo, tirando de mí fuertemente hacia delante.
-Y aquí dormiremos nosotros.
-¿Contigo?
-¡Claro!
Harry cerró la puerta de golpe dejando a los demás desconcertados en el pasillo. Se sentó en la cama y le dio golpecitos, indicando que me sentase con él. Suspiré y me senté a su lado.
-Harry, ¿por que tengo que dormir contigo?
-Porque estás en mi casa, ¿te parece poco? -Reí.
-Son ellas las que quieren quedarse aquí.
-Y tú eres su amiga buena que no dejará que nos violen, ¿vale?
-¿Y con que dormiré?
-Te dejo una camisa mía, tranquila. -Sonrió.
-Ya; vale... -Sonreí. Harry fue al armario y me tendió una camisa suya.- ¿Donde está el baño?
-No voy a mirar, vístete aquí.
-Sin ofender, no me fío.
-Haces bien en no fiarte. -Se moridó el labio.- Segunda puerta a la derecha.
-Gracias.
Salí de la habitación. Aquello mismo me dio miedo. Entré en el baño y me puse la camisa de Harry. Dios, ¿me había dado la camiseta más corta que tenía o qué? Salí por el pasillo corriendo, intentando evitar que alguno de los chicos me viese. Llegué a la habitación de Harry y cerré la puerta de golpe. El reía mientras me miraba de arriba a abajo.
-¿Tu eres tonto o naciste así?
-¡Si estas muy mona!
-¿No tenías camisetas más largas?
-Sí, muchas... Total, es para dormir, ¿no?
Resoplé. Abrí la cama de Harry y me tumbé. El me miraba sonriendo. Se tumbó a mi lado, a lo que me aparte de él. ¿Que hacía yo aquí?
-Oh, venga. No te engañes, no es tan malo. -Me dijo. -Si yo fuese tú estaría eufórico de dormir con Harry Styles...
-¿Y que le ves de genial a esto?
-Lo genial soy yo. -Reí.
-Claro que sí. Eres el mejor. Ahora déjame dormir.
Me di la vuelta y cerré los ojos. Él se pegó a mí pasando su brazo por mi cintura. Me giré para mirarle. Sonreía.
-Harry, cariño. Es tarde, quiero dormir ¿va? Gracias, adiós.
-Amargada.
Me soltó y se dio la vuelta, dándome la espalda. Le imité. Marta y Zayn estaban sentados en el sofá.
-Pues habrá que dormir aquí...
-Es sofá cama, tonta. -Dijo Zayn. -Ambos abrieron la cama y se tumbaron.
-Dios, que frío... -Dijo Marta.
-Anda, ven. -Zayn se acercó a ella y pasó su brazó por el hombro de Marta. Ella sonreía.
-Si no estuviese tan cansada, chillaría. -Ella cerró los ojos y le abrazó. Este sonrió y la dio un beso en la frente.
-Explota ovarios. -Dijo ella.
-¿Perdón?
-Que eres demasiado perfecto. No, perfecto es poco.
-Y tu muy mona. -Zayn la miró y ella hizo lo mismo.
-Te adoro. En serio.
Zayn se acercó a ella, pero la muy tonta cerró los ojos y se apolló en su pecho. Mientas, Inés y Niall estaban en la cama de la habitación de invitados. Estaban cada uno en un extremo, casi como Harry y yo. Solo que yo, de tanto separarme, casi voy al suelo... Inés se mordía el labio y miraba de reojo a Niall.
-¿Tu debilidad?
-¿Qué?
-¿Cuál de nosotros es tu debilidad? -Repitió él.
-Eh... Jejeje... Tú...
-¿Yo?
-Sí tú. El chico más mono del mundo. La razón de levantarme con una sonrisa siempre. Ya sabes... Tú.
-Oh. Eres tan... -Dijo mientras se le escapaba una sonrisa tonta.- Tan adorable...
-Ya claro. ¡Sobretodo eso!
-Pues claro que lo eres. Y no me digas que no. Recuerda que estás hablando con Niall Horan.
-Leprechaun. -Rió ella. Niall se acercó y comenzó a hacerla cosquillas.
-¡No! ¡Para!
-¡Es esto o comerte! -Inés chilló, pero sin dejar de reír. Niall paró.
-Me has asustado...
-Oh, perdona, duendecillo. -Ella le abrazó. -Me encanta abrazarte.
-Y a mí. -La dio un beso en la mejilla. -¡Vamos a dormir así!
-Oh, madre. ¿Quieres dormir abrazado a mí? ¡Morí de amor! -Rieron.
*-*-*-*-*-*-*
A la mañana siguiente desperté muy cerca de Harry. Nuestras cabezas estaban a muy poco de chocarse. Abrí los ojos y me levanté de golpe, despertándole.
-¿¡¿Qué te pasa?!?
-Na-nada...
-¿Que hora es?
-Pronto, las diez.
-Ogh, vamos a dormir más.
-Venga, va. -Reí.- Pero me debes algo.
-¡Encima que te dejo quedarte en mi casa!
-Me diste esta camisa tan corta, y yo perfectamente podía haberme ido a dormir a casa.
-La camisa te queda genial, enana. Pues haberte ido.
-No me llames enana. No me fui porque...
-Porque en el fondo me quieres. -Se levantó de la cama sonriendo. Estaba en bóxers, negros.
-¡Yo no te quiero! Ni un poquito, ¿eh?
Me levanté. Harry se acercó a mi lentamente, mordiéndo su labio sensualmente. Yo miré hacia el suelo y traté de apartarme, pero el hizo un rápido movimiento agarrándome por la cintura y acercándome a él.
-¿Qué haces?
-Cállate.
Sonrió de nuevo y cogió mis manos. Andó rápido hacia la pared, haciéndome chocar contra ella. Siguió agarrando mis brazos y las pasó por encima de mi cabeza. Con su otra mano acariciaba mi mejilla. Acercó su labios a los míos. Levanté mi cabeza hacia él para intentar besarle. Ahora mismo lo necesitaba. Cerré los ojos y puse mis labios más cerca de los suyos. El me soltó y se separó.
-¿Ves? ¡Te mueres por mí! ¡Te mueres por besarme!
-¡No!
-¿No te has visto?
Le miré mal, cogí mi ropa y salí de su habitación. Fui al baño, me cambie y bajé las escaleras rápido. Los demás estaban en el sofá.
-¡Como dormís! -Dijo Niall
.
-Ya, sí. -Dije borde.- Adiós.
Salí de casa de Harry lo más rápido que pude. Andé hasta llegar a un gran parque con una fuente enorme. Me senté en uno de los bancos poniendo mis codos sobre mis rodillas, y mi cabeza sobre mis manos. Yo quise besar a Harry. Fue todo tan rápido. Su mirada, sus labios. Tenía razón. Nadie se resiste al sexy Styles. ¿Sexy? ¿Qué mierda me pasa? Alguien me llamó por detrás.
-¡Miriam! -Me giré y vi a Liam.
-¿¡¿Qué?!? ¿Que mierda quieres? -Grité. Se sentó a mi lado.
-Yo...
-Oh, Liam. Lo siento. Tú no tienes la culpa. -Me abrazó.
-No pasa nada. Ahora cálmate y dime que ha pasado.
-Harry... Se acercó a mi empotrándome contra la pared y sin dejar que me moviese, se acercó a mí y... Y yo como una tonta pensé que me besaría. Hasta yo quería. ¿Viste? Harry nunca estaría con alguien como yo...
-No digas eso. Eres guapa y tienes unos ojos preciosos. Eres simpática, cuando quieres; y a Harry le gustas demasiado.
-Lo dices para hacerme sentir bien, Liam.
-Sabes que no. Venga, vamos con los demás.
-No quiero, Liam. No quiero estar con Harry. No le quiero volver a ver. Quiero irme.
-Pero...
-¡Por favor! -Dije con tono suplicante.
-Vete, anda. Y tranquila.
-Sí.
Sonreí y me levanté del banco a la vez que Liam. Le di dos besos y me marché de aquel parque.
*-*-*-*-*-*
-¿Por que te fuiste? -Marta e Inés entraron en mi habitación.
-Nada. No quería quedarme más.
-Ya claro. -Dijo Inés.- ¿Que paso?
-Chicas, nada. ¿Que tal vosotras con los demás? -Intenté cambiar de tema.
-Oh, a Niall le encanta abrazarme. -Marta y yo nos miramos cómplicemente.- ¡A mí! ¿Os lo podéis creer? ¡AAAAHHHH!
-Tssss. ¡Calla! -La paré.- ¿Y tú y Zayn?
-Eh, pues... Tía, ¿sabes lo que es dormir al lado del chico más perfecto del mundo? ¡Es tan increíble! -Su móvil sonó.- Uy, un wa de Zayn. Dice que si puedo ir luego a la cafetería de la esquina. Hmmm, sospechoso, sí. ¿Pero quién soy yo para negar eso?
-¿A que hora tienes que llegar?
-A las séis, ¿por?
-Veamos. -Dije.- Son las dos y media... Vete a arreglarte ya o llegarás tarde.
-¡Es verdad! ¡Adiós! -Salió como una bala por la puerta, hacia su habitación.
-Esta es tonta. -Dijo Inés señalando la puerta con el dedo índice.
-Lo sé. ¡Por eso la queremos! -Reímos.
-Yo te dejo que descanses. Sea lo que sea lo que haya pasado en casa de Harry, no te ha debido de gustar.
-Ya...
-Pero sabes que me lo acabarás contando.
Me guiñó un ojo y sonrió taviesamente. Luego salió por la puerta. Me dejé caer en la cama y cerré los ojos, dando un suspiro a la vez. Cogí el móvil, me puse los cascos y comencé a escuchar música, cantando a la vez.
-Madre mía. -Dijo Marta desde el pasillo.- Ya está cantando.
-Oye, déjala. -Dijo Inés.
-¿No la avisamos para que coma con nosotras?
-Tía, se ve que no tiene ganas de nada. Ya bajará cuando tenga hambre...
-Ya... Oye, y que pendientes crees que me quedan mejor, ¿los negros o los rojos? -Inés pusó una mano sobre su frente.
-Los dos son muy monos.
-¡Con eso no me ayudas! -Rieron.
*-*-*-*-*-*
Bajé a comer. Las chicas me habían dejado la comida preparada. La calenté y me senté en la mesa. Al terminar, decidí ir a darme una vuelta para intentar aclarar mis ideas. Cogí mi bolso, tirado al lado de la puerta y salí. Ya había recorrido un par de manzanas cuando me choqué con alguien, otra vez. Desde que vine a Londres todo son golpes. Sonreí y miré aquel pelo rizado que sobresalía por la capucha de una sudadera que me resultaba conocida. ¿De qué? ¡Mierda! En el avión, cuando me choqué por primera vez con Harry. Me di la vuelta antes de que el me viese e intente caminar lo más rápido que pude. Harry pareció imitarme. Mierda, mierda, mierda. No quiero que me vea después de lo de esta mañana. Quedé demasiado mal delate suya. Traté de andar más rápido pero mis piernas no podían más. Entré por una calle pequeña que conducía a una plaza. Supuse que allí no me encontraría y me senté en un banco a desansar.
-¡Ey! Por fín te paras.
Mierda. Está claro que suponer cosas no es lo mío. Ni eso ni pasar desapercivida.
-Olvidaste tu bolso...
Se acercó a mí y tendió mi bolso. Me miró extrañado y yo agaché la cabeza, intentando que no viese quien soy. Cogí el bolso pero no dije nada.
-¿No me piensas dar las gracias? -Me pareció oir una risa traviesa. Al ver que no respondí siguió hablando. -¿Sabes que te pareces mucho a una chica muy mona que conocí hace poco? Se llama Miriam. -Se sentó a mi lado. -Y como Miriam no me de las gracias por haber recuperado su bolso, me enfadaré. -Ogh, me descubrió. Reí.
-Gracias, Harry.
-¿Por qué tratas de huir de mi?
-Esta mañana...
-¡Oh, eso! No te preocupes. Fue una de mis bobadas. Lo siento, ¿eh? -Un gran chillido se oyó tras nostros.
-¡Ahí está! ¡Es Harry!
-¡Oh, Directioners! ¡Corre!
Harry cogió mi brazo y tiró de mi, haciéndome levantar de un salto. Corrí como pude, detrás de él. Se me había olvidado que él era famoso. Harry paró en seco.
-¡Entremos aquí!
Ambos entramos dentro de un hotel y fuimos hasta la primera puerta que vimos. Entramos y nos encerramos allí. Se oían los gritos de las chicas, cada vez más fuertes. Yo miraba a Harry asustada mientras trataba de respirar. Por un momento dejamos de oír aquellos gritos.
-Eh... ¿Estamos en el armario de las cosas de limpieza?
-No había nada mejor. -Dijo él.- Los del hotel las echarán de aquí.
-Madre de Dios... -Suspiré y me senté en el suelo.
-Tranquila, es normal. Pero no debo salir sin guardaespaldas a la calle... Bueno. Tu y yo estábamos hablando de algo...
-Sí. Perdona por irme así esta mañana...
-Sabes que no pasa nada, yo tuve la culpa. -Se sentó a mi lado.
-Eso lo sé. -Reí. -Pero lo que pasó...
-Oh, venga. Una tontería, nada más.
-¿Por qué lo hiciste?
-Necesitaba saberlo, entiéndelo. Tú... -Hizo una pausa y me miró.- Me vuelves loco. -Abrí los ojos y reí. -¿Qué?
-¿Yo? ¿Te vuelvo loco?
-Claro que sí.
-Apenas nos conocemos...
-¿Que dices? ¿Que importa eso? Se que te quiero.
-Harry, yo...
-Tu calla.
Agachó su cabeza hacia la mia, juntando nuestras frentes. Sonreí y él se mordió el labio.