Fui paseando por las calles de Londres, mirando el suelo. Llevaba la cabeza baja, como siempre. Paré en una tienda de cómics. No es que me gusten, era para ver que tenían. Entré dentro y fui paseando por aquellos pasillos. Vi a dos chicos en una de las esquinas, eligiendo algún cómic. Uno de ellos tenía el pelo rizado y llevaba unas gafas de sol colgando de su camisa. El otro era moreno, de ojos color miel. ¿De que me sonaban? El de los rizos miró hacia mí y sonrió. Yo hice que leía el primer cómic que cogí.
-Hola... Miriam. -Sus ojos verdes hacían más intensa su expresión divertida, al ver mi cara extrañada.
-¿Qué? ¿Quien se supone que eres? -Dije.- ¿Y por qué me suenas tanto?
-¿No te acuerdas? -Sonrió más.- Harry. Ayer en el avión nos chocamos... Ya sabes.
-Ah... ¡Ese Harry! -Sonreí.
-Sí, el mismo. Harry Styles.
Espera, espera, espera. ¿Había dicho Styles? Ese apellido... ¡Mierda! Él era uno de aquellos chicos que tanto le gustaban a Inés y Marta. ¿Me había chocado con Harry Styles? ¿En serio? Wow. Reí para mis adentros.
-Eh... Harry, creo que tenemos que irnos. -El chico moreno se acercó a nosotos mirando la puerta, donde había un señor, vestido de negro. Llevaba gafas de sol y era bastante grande. Bueno, si ellos eran famosos, el sería su guardaespaldas.- ¿Quién es? -Dijo señalándome.
-Zayn, ella es Miriam. Ayer me choqué con ella en el avión.
-¡Ah sí! La chica de la que nos has hablado desde que llegaste. -Dijo Zayn sonriendo. Harry le lanzó una mirada asesina y este cambió su expresión.
-¿Eres Zayn Malik? -Pregunté.
-Claro. -Dijo él sonriendo.- ¿Por?
-Mi mejor amiga, Marta. Sí, se muere por ti...
-Bueno, pues dile que cuando quiera puede venir a vernos. Si es amiga tuya... -Sonrió Harry.
-Ya, pero cuando le diga que os he conocido no se lo va a creer. Ni ella ni Inés. -Sonreí.
-Harry, debemos irnos. -Le dijo Zayn.
-Sí, ve saliendo tú. -Zayn no hizo preguntas y salió por la puerta.- ¿Me dejas tu móvil? -Dijo agitando sus rizos.
-¿Para que?
-Tú déjamelo. -Le tendí el móvil sonriendo nerviosa. Lo cogió y escribió algo.- Ya está.
-¿Que has hecho? -No entendía nada.
-Acabo de apuntar mi número. Cuando quieras llámame. -Me miró travieso.- Lo digo por tus amigas... Ya sabes, Directioners.
-Ya, ya. -Sonreí. ¿Tengo el número de Harry Styles? Sí, lo tengo. Lo que no entiendo es como no me he puesto colorada ni un segundo. Pensé que si conocía a algún famoso algún día, al menos estaría nerviosa.
-Me tengo que ir. Llama, ¿vale? -Sus ojos verdes me dejaron atontada lo suficiente como para que el pudiese salir de la tienda sin obtener respuesta mía.
Salí rápidamente de aquella tienda y fui hasta la casa de los tíos de Marta. Entré por la puerta y las pude ver a las dos sentadas y aburridas en el salón. No se van a creer a quién he conocido.
-¡Hola, chicas! -Me lancé al sofá junto a ellas, riendo.
-Que contenta estás, Miriam... -Dijo Inés curiosamente.- ¿Que ha pasado?
-No os vais a creer a quién he conocido. -Dije con mi voz aguda.- ¡Harry Styles! ¡Wii!
Ninguna de las dos dijo nada. Se quedaron mirándome perplejas, hasta que estallaron en una gran carcajada.
-¿HARRY STYLES? -Dijo Marta riendo.- Prácticamente imposible.
-Jajajajaja. Miriam, no hace falta que nos mientas. Tú apenas podrías reconocerle.
-Pues no me creáis. -Me crucé de brazos.- El y Zayn estaban en la tienda de comics de la vuelta de la esquina. Me ha dado su número de teléfono. -Inés cogió mi móvil y miró los contactos.
-Sí, aquí hay un tal Harry Styles apuntado. -Miró a Marta.
-Por favor, chicas. No seáis tontas. Es prácticamente imposible que ellos dos estuviesen en la tienda de cómics, sin tener mil fans detrás. Aparte, si fuese verdad, ¿cómo es que Harry te dio su número?
-Ayer, en el avión me choqué con él cuando fui al baño. Supongo que me ha reconocido y me ha dado su número. Les he hablado de vosotras y me ha dicho que le llame si queréis ir a verles.
-Miriam, cariño. El viaje te ha sentado mal. Vete a dormir un poco. -Me dijo Marta.
-Bueno, si no me creéis es asunto vuestro. Mañana mismo les conocéis.
-¡Ya está! Deja de bromear sobre ellos. -Dijo Marta.
Les saqué la lengua, tipo niña de tres años y subí a mi habitación. Dejé el móvil en la mesilla y me tumbé en mi cama bocabajo. Levanté la cabeza y miré al móvil. ¿Y si llamaba a Harry? Me levanté y cogí el móvil. Suspiré y marqué su número.
*Conversación telefónica.*
-Hola, Harry. -Le dije.
-¿Miriam? Hola. Sabía que no ibas a poder resistirte. -Soltó una risa.
-Tss, calla, anda. Mis amigas no se creen que os haya conocido. ¿Mañana váis a hacer algo?
-No, estaremos en mi casa, supongo. -Contestó.- ¿Por?
-Bien, dame tu dirección.
-Pídemelo bien, pony.
-¿Pony? -Reí.- Porfa, Harry, porfa.
-Venga va. -Apunté su dirección en un trozo de papel.- ¿Coméis aquí mañana?
-Si no es molestia... -Reí.
-No, tú no molestas. -Hizo una pausa.- Es decir, tus amigas no molestan. -Rió nervioso.- Siempre y cuando no nos hagan nada... Raro.
-Gracias por todo, Harry. -Sonreí.- Bueno, pues... Hasta mañana.
-Adiós. -Colgamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario